Vivía con un autómata.Era una réplica de Avril Lavigne de carne y hueso, con tatuajes. No comía, no dormía, no hablaba, caminaba y vivía en estado vegetal, como un robot que solo camina. Pensaba en deshacerme de ella porque no le veía sentido. Empecé a detectar que muchas de las personas con las que hablaba, no existían y comencé a apagarlas por miedo a terminar esquizofrénico.
Estaba en el baño y tiré la cadena. El inodoro empezó a rebalsar y el baño comenzó a inundarse. Miré el inodor y tenía un doble fondo con 3 salidas a cloaca, todo tapado por papel, pero no era papel higiénico, eran papeles de notas de escuela, cajitas, apuntes. El baño seguía inundándose. Empecé a insultar a dios por lo que me estaba pasando. Finalmente empecé a sacar los papeles pero todo el fondo del inodoro estaba roto. Lo que me llamaba la atención eran los materiales escolares, eran de amigos de alguien con quien vivía. Luego me arrepentí de insultar a dios, como si me fuera a pasar algo por eso.
No estaba en Mendoza ni en ninguna ciudad existente, pero vivíamos ahí con Xavier B. Xavier me invitó a un campamento llamado La Resistencia, un grupo de jóvenes católicos. El campamento era un fin de semana completo e incluía el lunes. Fui sin saber donde quedaba, en auto, no llevaba equipaje. Terminé en una escuela gigante, tenía trampas en vez de escalera, muy soviética. Pregunté por el campamento y me respondieron que estaban por comer, yo no había comido, no había avisado en el trabajo y no existían los celulares ni internet, todo debía hacerlo yendo a cada lugar. Volví a casa y vivía con otra gente. Estaban pasando una película desde el principio que conocía desde la mitad. Procedí a ver la película completa.
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