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Tren soviético

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Estaba de viaje, como si fuera un viaje de estudios con mis compañeros de trabajo. Todos teníamos 25 años aproximadamente. Al principio era de noche y estábamos recorriendo en una mansión gigantesca que había sido cubierta con una fachada encima como pasó con el palacio de la música en Bruselas. Estaban quitando el revestimiento y debajo todo era una obra de arte.  Luego comenzamos a viajar. Ya era de día. Íbamos en diferentes medios de transporte, gigantes y sobredimensionados, sobre paisajes desolados sin personas. En un momento hablo con Flor S. Y con Flor P. porque teníamos el mismo bolso verde y nos confundimos. Íbamos en un tren soviético gigantesco y en un momento me despierto acostado bocas arriba en un desierto de montaña. Fausto C. me contaba que el tren había estallado y habíamos volado por el aire desmayados. Buscamos al resto y seguimos el viaje.

Campamento "La Resistencia"

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No estaba en Mendoza ni en ninguna ciudad existente, pero vivíamos ahí con Xavier B. Xavier me invitó a un campamento llamado La Resistencia, un grupo de jóvenes católicos. El campamento era un fin de semana completo e incluía el lunes. Fui sin saber donde quedaba, en auto, no llevaba equipaje. Terminé en una escuela gigante, tenía trampas en vez de escalera, muy soviética. Pregunté por el campamento y me respondieron que estaban por comer, yo no había comido, no había avisado en el trabajo y no existían los celulares ni internet, todo debía hacerlo yendo a cada lugar. Volví a casa y vivía con otra gente. Estaban pasando una película desde el principio que conocía desde la mitad. Procedí a ver la película completa.

Autómata

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Vivía con un autómata.Era una réplica de Avril Lavigne de carne y hueso, con tatuajes. No comía, no dormía, no hablaba, caminaba y vivía en estado vegetal, como un robot que solo camina. Pensaba en deshacerme de ella porque no le veía sentido. Empecé a detectar que muchas de las personas con las que hablaba, no existían y comencé a apagarlas por miedo a terminar esquizofrénico.

Inodoro tapado

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 Estaba en el baño y tiré la cadena. El inodoro empezó a rebalsar y el baño comenzó a inundarse. Miré el inodor y tenía un doble fondo con 3 salidas a cloaca, todo tapado por papel, pero no era papel higiénico, eran papeles de notas de escuela, cajitas, apuntes. El baño seguía inundándose. Empecé a insultar a dios por lo que me estaba pasando. Finalmente empecé a sacar los papeles pero todo el fondo del inodoro estaba roto. Lo que me llamaba la atención eran los materiales escolares, eran de amigos de alguien con quien vivía. Luego me arrepentí de insultar a dios, como si me fuera a pasar algo por eso.

Oruga inflable mecánica

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Estaba en un negocio completamente de vidrio por comprar un avión pequeño. Las avionetas pasaban por el lugar a 2 metros de distancia como si fuese algo normal. Miré hacia la calle y había una oruga gigante blanca inflable y mecánica que se movía para todos lados.

Cena con Mati

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Estaba en una cena en el comedor de una casa oscura sobre un tablón de madera. Sobre la mesa no había nada. A mí izquierda estaba Matías M. Ex compañero de acción católica aunque más rubio. Le pregunté si seguía casado. Me respondió no que no, ahora salía con varias mujeres aunque tuviera familia. Le dije que a pesar que me haya sentido maltratado por él, yo lo había querido en su momento. 

África

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Estaba de vacaciones con Josefina M. Habíamos ido a África. En un momento la pierdo. Se había ido a Montevideo por el día con mis primas. En el medio me perdí yo en una ciudad. Todo era como Argentina, la gente, el idioma, pero todo pobre y destruido. Yo iba manejando un karting a pedal. Llegué a un taller para arreglarlo, no encontraba como hacerlos y limpie el engranaje con algo que encontré en el taller. El dueño del taller quería cobrarme 37000 pesos por el arreglo. Se parecía mucho a un ex compañero de trabajo, con rulos, pero sus ojos eran gigantes y las pupilas del tamaño de un ojo normal. Le duscuti que lo había arreglado yo, que no me cobrara y yo lo iba a recomendar. Dentro del taller todo era una casa laberintica, había una habitación de piso y paredes de tierra con santuarios y velas en la oscuridad. Habían señoras que me acompañaban, madre y tías del tallerista. Termine en un banco, querían cobrarme 200 dólares anuales por un seguro de accidentes personales, con el que ya ...